domingo, octubre 04, 2009
El principe y el mago
un día, el príncipe se escapó de su castillo y partió hacia el país vecino. Allí, ante su sorpresa, desde la orilla en la que se encontraba vio islas, y sobre ellas, extrañas y turbadoras criaturas que no sabia como calificar. Mientras buscaba una barca por la playa, se le acerco un hombre vestido con una amplia túnica.
- ¿Son reales esas islas? - pregunto el joven príncipe.
- Por supuesto que son reales - respondió el hombre de la túnica
- ¿y esas extrañas y turbadoras criaturas? -
- Son todas autenticas princesas, también reales. -
- Entonces, ¡También dios debe de existir! - exclamo el joven príncipe
- Yo soy dios - replico el hombre de la túnica, inclinándose para saludar.
El joven volvió al castillo tan rápido como pudo.
- Así,¿ya has regresado? - dice su padre, el rey.
- He visto islas, he visto princesas, he visto a dios - le dice el príncipe con un tono lleno de reproche.
El rey permance impasible.
- No hay islas reales, tampoco princesas ni un dios verdadero. -
- Yo los he visto. -
- Dime como iba vestido dios -
- Usaba una amplia túnica -
- ¿La llevaba arremangada? -
El príncipe recuerda que así era. El rey le sonríe.
- Así visten los magos - te han engañado
Con estas palabras el príncipe vuelve a partir al país vecino, regresa a la misma playa y encuentra al hombre de la túnica.
- Mi padre el rey me ha contado quien eres - dice el príncipe indignado -,Me engañaste la primera vez, pero no lo volverás a conseguir. Ahora se que esas islas que se ven no son reales, ni tampoco las princesas, porque usted es un mago.
El hombre de la playa le sonríe
- Es tu padre quien te ha engañado, muchacho. En el reino de tu padre hay numerosas islas y princesas, pero estas bajo el influjo de un sortilegio que te ha hecho, y no puedas verlas.-
Pensativo, regresa al castillo. Cuando ve a su padre le mira a los ojos.
- Padre, ¿es cierto que no es usted un verdadero rey, solamente un mago?
El rey sonríe y se sube las mangas.
- Sí, hijo mío, no soy mas que un mago. -
- Entonces ¡el hombre de la otra orilla era dios! -
- El hombre de la otra orilla era otro mago -
- Tengo que saber la verdad, la verdad que se esconde tras la magia. -
- No hay verdad mas allá de la magia -
-Quiero morir - dice el príncipe, lleno de tristeza.
Usando la magia, el rey hace aparecer a la muerte. Esta se detiene en el umbral de la puerta y hace una seña al príncipe. El príncipe siente un escalofrío.
Recuerda aquellas islas magnificas aunque irreales, y aquellas princesas, posiblemente irreales pero maravillosas.
- Muy bien - dice - creo que he aprendido la lección -
- Ves, hijo mio - dice el rey - ahora tu también te estas convirtiendo en un mago.-
domingo, mayo 17, 2009
un dia cualquiera
Desde el principio todo fue un sueño que se deslumbraba a lo lejos, un sueño que llegaba a pensar imposible. Ahora que estábamos viviéndolo, tu mirada me desgarraba por completo.
-¿Por qué esta triste? Dime- fue lo único que supe decirte, pero tú solo me veías como si tu mirada me atravesara, como si pudieras ver mas halla de mí, como si presintieras algo fatal.
-¿Qué es lo que vez en mi en estos momentos?- me respondiste, al fin.
Tan frío como el clima que vivíamos.
-veo en tu ojos una pena y dolor, como si algo estuviera atormentándote- te respondía mientras tú llanto me interrumpía, no te pude decir más – No llores, me harás llorar-
-Esto no es fácil para mí; ¡entiéndeme por favor! Sé que en la vida hay que luchar y siendo pobres con una cruz, pero no puedo más.- me decías mientras las lagrimas que nacían de tu ojos, vivían por tus mejillas hasta morir en tu labios. – Tu amor vale más, por eso te pido que no sufras más por mí y te vallas. Vete lejos y no vuelvas.-
-Si es por el hijo que estas así, seca esas lágrimas, ya llegara. No somos tú ni yo nadie para decidir cuando llegara-
-¿Qué si jamás puedo tener un hijo?-
-Ya le tocara a otra afortunada parirlo. Si no se puede y tanto quieres un hijo, se podrá adoptar uno- No te puede decir más, había empezado a llorar también.
Esto nos dolía mucho a los dos, pero me dolía mucho más a mí, como explicarte que la razón por la que lloras no tiene nada que ver contigo; si no que yo soy la razón por la que tu no puedas tener ese hijo que deseas.
lunes, mayo 11, 2009
"No se como llegó, pero tu nombre estaba ahí"

"No se como llegó, pero tu nombre estaba ahí" escrito en la escencia de este dia. Lo podia ver en el aire, como en la hojas. El otoño había empezado días antes, se podía sentir la brisa fría y las hojas empezaban a caer de los árboles describiendo tu forma; las nubes grises cubrían hasta donde mis ojos alcanzaban a ver. Estoy parado en la orilla de un puente, observado la belleza de la ciudad, algo grande para mi gusto, hay muchas personas, tráfico y contaminación.
domingo, febrero 01, 2009
zurcido al techo
"La luna estaba zurcida al techo" desde hace diecisiete semanas, tiempo suficiente para saber con exactitud el sexo de un bebe con ayuda de un ultrasonido.
Clara se había prometido asimismo dejar el sexo del bebe como una sorpresa pero pronto se contradijo al detenerse en un hospital de Utah poco después de haber visto una oferta en ropa de bebe. El embarazo la había cambiado de tal forma que Elías se habría vuelto a enamorar de ella, por que Clara se comportaba de una manera tan infantil y sensible como algún día lo haría el bebe que esperaba.
Curiosamente entre las cuatro paredes de su celda a Elías Preston le sucedía algo parecido por el síndrome de abstinencia que le causaba la falta de alcohol y nicotina. Aun que en la prisión se corría el dinero entre los prisioneros adictos al cigarro y otras drogas; Elías solo trabajaba para una cosa, evitar que lo mataran.
El señor Preston era conocido por haber enviado injustamente a la cárcel a cuatro personas, cinco si se contaba a su propio hijo, así que algunos se vengaban; para Elías eran como los abusivos de la escuela solo que mas grandes y por lo tanto mas fuertes.
En un corto tiempo le habían roto tres dedos, fracturado dos costillas y roto la nariz un par de veces, nada que lo matara o lo dañara permanentemente pero sin duda le hacia mas difícil ganar dinero, por que no se puede hacer una figura de madera o una pintura con los dedos inmovilizados, aun que intentara hacerlo de otra forma a nadie parecía gustarle su trabajo “Tan falto de sentimiento” como decía su maestro del taller de pintura.
Elías sentía que se iba a volver loco, nada ni nadie estaba de su lado, incluso los mismos guardias le daban un trato diferente por ser el idiota de la broma telefónica, y es que Elías tuvo la brillante idea de usar su única llamada para pedir una docena de pizzas a cuenta del escuadrón de policía… a nadie le pareció gracioso.
Pero un día pareció volverse realmente loco. Días después de que recibiera su primera visita.
“Hey Preston tienes visita” repitió el guardia y abrió la puerta. Elías estaba viendo el estado de su ojo ahora morado a causa de una pelota perdida que tenia su nombre escrito por pura casualidad, el vago reflejo que mostraba su cuchara no le gustaba en lo mas mínimo.
“¿Quién es?”
“Una mujer”
Elías se sorprendió tanto que hasta abrió un poco más su ojo mal herido, y eso hizo que el guardia se riera de el.
A Clara comenzaba a levantársele la camisa, como no quería comprar ropa para ella improviso con un plumón y escribió el sexo del bebe alrededor de su ombligo saltón. Así logro llamar la atención de la gente, y aprovecho para escribir algo mas “Un dólar por sentir me patear” aun que solo se trataba de una broma, al mas puro estilo de Elías, algunas personas se acercaron a darle dinero.
Entre esas personas estaba un niño que miraba con desconfianza la panza de Clara, “¿Te pagan por estar gorda?” dijo groseramente, Clara lo vio y sintió que retrocedió en el tiempo por que estaba viendo al Elías de diez años que tanto la molesto en su infancia.
“¡Elías!” grito y abrazo al niño; estaba muy conmocionada como para pensar que era imposible que se tratase del mismo Elías.
El niño se escapo de sus brazos y corrió, Clara fue detrás de él. El pequeño se oculto detrás de una señora “Mama una loca gorda me esta persiguiendo” dijo, la señora dejo su diario a un lado y miro a Clara que recuperaba el aliento. Ambas se impactaron. A pesar de que solo se habían visto un par de veces ambas se reconocieron.
“¿Usted es la madre de Elías?” dijo, el niño salió de su escondite para corregirla “Yo no me llamo Elías, loca” y le saco la lengua.
“Eric ve a jugar un rato con tu papa” Dijo la señora y el niño se retiro.
“Señorita Homers”
“Señora Preston”
“Ese ya no es mi apellido, bien lo sabes”
Hablaron, cada quien contando su historia y aquello llevo a la señora Brandow a hacerle una visita a su primer hijo.
Elías tenia la pequeña esperanza de que su visita se tratara de Clara, en verdad lo deseaba pero cuando vio a su madre sentada del otro lado del vidrio su esperanza salió volando por la ventana llevándose consigo un poco de su cordura.
Antes de que Elías se negara a hablar con ella, el guardia que los vigilaba le dio una fotografía que le mandaba su madre desde el otro lado.
Era Clara, dormida en un sofá, su panza estaba encerrada en un circulo, tenia una flecha y decía “AQUÍ HAY UNA HERMOSA NIÑA”
En la esquina de la foto había un niño y con letras pequeñas decía sobre su cabeza "Y este es tu medio hermano"
Entonces el resto de la cordura de Elias salió por la ventana.
sábado, enero 24, 2009
hace tiempo...
La pluma fue un intento de hacer que las palabras le cogieran escribiendo, pero ante la impotencia que sentía al no poder dibujar el contorno de una sola letra, no hizo más que cambiar el aspecto de su situación. Al menos, ahora tenía algo para escribir en la mano.
Una gota de tinta se deslizó por la punta, atreviéndose a mancillar el papel inmaculado con una perfecta mancha negra. Suspiró, molesto, y volvió a guardar la pluma.
No podía esperar un milagro, no en su estado. Aquella era la forma más fácil de hacerlo. También la más cobarde. Se enfadó consigo mismo y retiró todo el material de la mesa de un furioso golpe. El papel y la pluma habían pagado el pato, pero él seguía mirándole con su eterna y prístina blancura (la mancha había quedado oculta), recordándole su fracaso. Aquella nada eterna era como un dedo acusador que no hacía más que probar lo que no era capaz de hacer.
Se dio la vuelta bruscamente y se oyó un portazo tras de sí. Sabía donde tenía que ir. No le gustaba, pero sabía donde era, el lugar exacto. Al principio tan sólo se propuso ir hasta allí, después, ya decidiría qué hacer. La luz del atardecer destilaba sangre ambarina y lo sumía todo en una especie de sueño extraño, ralentizando sus pasos aún más. Con cada suave golpe de sus pies en el suelo, un diminuto torbellino de arena se levantaba del suelo. Caminaba solo.Cuando llegó al linde, quedó inmóvil, no artificialmente estático como podría ser el caso del horror o la sorpresa, simplemente se paró, como si no tuviera más que hacer que contemplar los árboles, a los que lanzaba una mirada desafiante. “No me dais miedo” se mentía.
Su razón criticaba aquel comportamiento con fría lógica. No son más que lo que son, no puedes tener miedo de algo así. El corazón, más humilde, conocedor de verdades anteriores, sabía que aquella decisión conllevaba un riesgo, un riesgo importante. ¿Era aquella la única solución? No, pero sí la más sincera. ¿Tanto iba a sacar de aquello? Lo cierto es que nadie tenía aquella respuesta, las posibilidades echaban a volar hacia el infinito dentro de aquel lugar. ¿Valía la pena aquel viaje?... ¿Lo valía? Creía creer que sí... Mejor dicho, por mucho que le doliera, sabía que sí. Por su amigo habría ido hasta el Fin del Mundo. Pero aquello no era el Fin del Mundo. Era un lugar diferente. Muy diferente.
Había entrado ya en el sendero principal. Aquel camino era claro, no tenía piedras, ni musgo, ni existía peligro alguno. Además, era corto y, de hecho, la salida del bosque se atisbaba al final. Al otro lado llegaría a otro lugar, podía creer que era diferente, completamente distinto, que al final había pasado la prueba, pero en el fondo sabía que aquello no sería más que una triste farsa y que no haría más que caminar sobre sus huellas, escondiendo bajo un falso triunfo una derrota mayor de la que le llevó hasta allí.
A ambos lados del sendero, tan sólo sacando un pie de él, la más densa vegetación, el más oscuro e impenetrable misterio se extendía por doquier. Miró de lleno a la más aterradora oscuridad, la del propio corazón, y tragó saliva. Puede que dentro no encontrara una pantera negra o un tigre bengalí, pero las bestias que elegían aquellas tinieblas como cobijo eran de otra clase y hacía falta otra clase de valor, uno superior al común, que brillara con algo más que con el reflejo de un baño de oro, para hacerles frente.Una lágrima se escapó, furtiva. Lo haría. Lo haría por su amigo y sabía exactamente qué era lo primero que debía hacer. Se retiró la máscara, resquebrajada alrededor de la mejilla por una lágrima cristalina, y la dejó cuidadosamente sobre el camino de arena. Si entraba con ella, sólo daría vueltas y más vueltas. Además, allí no la necesitaba.
Los primeros movimientos no fueron fáciles, pero pronto sus pasos se fueron internando dentro de la maleza, hasta que su figura se perdió entre los troncos más gruesos. Comenzaba a acostumbrarse a aquel lugar; a sus grandes hojas verdes, tras las que se escondían nuevas plantas, nuevos enigmas, al ambiente extraño y familiar a la vez, a los sonidos desconcertantes, a los súbitos ataques de terror, a los encuentros inesperados, agradables y desagradables, pero sobre todo al paso inconstante de su caminar, lento la gran parte del tiempo, fluido y rápido como el agua en contadas ocasiones. Era hora de comenzar. En ese instante oyó algo no muy lejos de él. Una rama quebrada, unas hojas moviéndose. Por un momento pensó haber sentido algo cerca de él. Pero quizá no fuera nada. A veces aquel bosque producía vanas ilusiones
Buscaba una luz que no encontraba, un bálsamo que calmara una herida abierta en otro corazón, que había conseguido arraigarse en el suyo con extrema facilidad. Nunca intentó levantar murallas, nunca se le ocurrió poner un cerrojo y eso le había causado mucho dolor en el pasado. La razón de su viaje era aquella herida, abierta sin malacia, abierta sin tacto.
Aquella idea le agobiaba, le perseguía. Había fallado, había traicionado uno de sus más brillantes valores. Miró sus manos y pensó que ya no podía más. Aquello a lo que fue fiel toda su vida, el arte salido de su corazón, el milagro obrado tantas veces dejó de funcionar un solo instante y todo se derrumbó. ¿Cómo podía haber pecado en su virtud, fallado en lo que más orgulloso se sentía? ¿Tan patético era? ¿Tanto se engañaba a sí mismo?Bajo las ramas de un árbol, se acurrucaba y pretendía no llorar escondiendo la mirada. Había dejado de avanzar, tan sólo permanecía allí, angustiado, inmóvil. No era aquél el momento para ello, había algo que debía conseguir sin dilación y su egoísmo no sería el que le detuviera, así que, haciendo acopio de fuerzas, se secó el rostro, se levantó y siguió caminando.
De nuevo un chasquido le puso en alerta. Giró rápidamente sobre sus talones y... ahora sí, estaba seguro, había visto una sombra desaparecer delante de sus ojos. Comenzó a albergar interrogantes sobre si aquel bosque que pensaba conocía no incorporaba peligros que él aún no conocía, seres que, por primera vez, impidiesen que volviera a salir de allí con vida. En ese momento, de la nada saltó una bestia negra, fiera, terrible. Le amenazaba con terribles rugidos, impidiéndole el paso más allá de ese punto, lo que quería decir que sus pasos iban bien encaminados. Él levantó la mirada y la miró directamente a los ojos. Clavó sus iris en aquella pupila negra, profunda, con la que mantenía un duelo desigual. El animal seguía impertérrito. “No tienes poder sobre mí. Ya nos conocemos”. La bestia emitió un bramido espantosos, que hubiese helado la sangre a cualquiera. Pero ellos, a su pesar, eran viejos conocidos y se habían visto las caras hace mucho tiempo, quizá demasiado. Como dos viejos tigres que conocen los trucos del otro, se presentaron sus respetos y cada uno siguió su camino, no sin que la fiera le recordara una última vez que seguiría allí y que su muerte sólo iría ligada a la suya. Él giró levemente la cabeza y prosiguió su caminar. Aquella no era su sombra.
Había cometido una falta, sí, un acto terrible del que no podía más que apartar la vista, pues, aunque sus manos no fueran consciente del daño, habían sido ellas, había habido daño. Era hora de afrontar la verdad, de pedir perdón... Sintió una terrible punzada en el corazón. Pero... ¿existía el perdón?
¿Podía perdonarse algo a cambio de meras palabras? ¿Eran capaces simples sonidos de sanar una herida en un instante? No era un necio, sabía que aquello no dejaban de ser sueños de niñez. Entonces, ¿de qué sirve el perdón? ¿Para qué buscar una farsa, una mentira que cubra un hecho que jamás podrá ser borrado? Aunque pudiese borrarlo de sus memorias, aunque fuera capaz de volver atrás en el tiempo y evitar que aquello ocurriese de una manera o de otra, el hecho, la falta seguirían allí, pues una vez existieron. El perdón, por lo tanto, también engañaba con vanas ilusiones al perdonado. ¿Podía entonces creer en él? ¿Hasta qué punto era su esperanza capaz de tener fe en una quimera?
Su pie derecho tropezó con una piedra y él perdió el equilibrio momentáneamente. Cuando consiguió reponerse, se dio cuenta por primera vez de que había llegado a un claro, una pequeña zona despejada que, como si de un secreto jardín silvestre se tratara, destilaba algo de paz y tranquilidad en aquel lugar inexpugnable.
Sintió la necesidad de correr al centro, de disfrutar del cielo abierto y tumbarse sobre la fresca hierba verde. Contemplaba las nubes con una débil sonrisa y comenzó a darse cuenta de que...Un nuevo movimiento. Esta vez había sido muy cerca de él, se amparaba en los árboles que lindaban el claro.- ¡Quién es?- gritó, con el terror recorriéndole el cuerpo como el frío hielo.
Volvió a sentir un movimiento en uno de sus flancos, mucho más cercano que al anterior. Aquel era el momento de plantar cara a lo que quiera que fuera aquello. Sintió el susurro de un aliento y una voz calmada habló tras de él.
- Cuentan que en un bosque una vez dos caminantes perdieron todo rastro de sus senderos, sumidos en las tinieblas.
Una leve sonrisa se dibujó en su rostro.
-Cuentan que un día, perdida toda esperanza de volver a ver la luz, estas dos almas errantes se encontraron en un claro- continuó él.
- Y el primero preguntó...
- “¿Quién eres?”-“Aquel que sumido en las tinieblas, por los actos cometidos, busca el perdón.”-Y el segundo preguntó...
-“¿Quién eres?”
-“Aquel que sumido en las tinieblas, por los actos cometidos, busca poder perdonar.”
Se dio la vuelta y encontró la sonrisa amiga. ¿Podía el perdón curar aquella herida? Buscó en sus ojos y, como él le dijera una vez, allí halló la respuesta. Ambos amigos se abrazaron con fuerza, prometiéndose mutuamente no volver a separarse nunca más y decidiendo buscar juntos la salida a aquel laberinto.
Mientras se alejaban, los primeros rayos de la luz exterior comenzaban a filtrarse por entre las ramas. Puede que el perdón no curara las heridas, pero era el primer paso para que el tiempo y la confianza lograran hacerlo.
miércoles, enero 14, 2009
El escritor

En las noches, su madre le contaba cuentos para arrullarlo mientras esté se dormía, pero él no sentía que eso fuese dormir, era el tiempo donde más cosas sorprendentes vivía. Un día iba a la espacio, otro día era una hormiga que tenía que cruzar un gran charco con una hoja, mientras que otro día era un ave que surcaba los aires conociendo diferentes lugares y así le sucedía todos los días.
Fue creciendo y en verdad a él nunca noto una diferencia en sus gustos. Podía alcanzar las cosas de la mesa, hablaba con otras personas, hasta podía cuidarse por sí mismo en una ciudad que no conocía y donde no conocía a nadie, pero nunca pudo independizarse de su gusto por escribir. Gusto que saboreaba en cada rato libre que tenia, mientras no estuviese algo que leer o algo en que pensar seriamente antes de escribir su pensar.
Sus padres lo apoyaban, ellos ponían todo de su parte para que su hijo fuera feliz, sin dejarle de inculcar cada cosa que podían. Gracias a ellos, él conoció el arte, la literatura, los libros y los sueños. Cosa que hizo que continuara llevando la contraria, pues el sabia que vivía en una sociedad en la que menos gente leía, gente que prefería ver televisión o jugar algún videojuego, pues la mayoría aborrecían los libros, la escuela, el arte y la cultura. Una sociedad donde el habito de lectura y estudio se han ido perdiendo.
Sabiendo que poca gente aun leía, él le gustaba dar parte de si para que leyéramos sus desveladas, sus horas frente al teclado, sus tazas de café, algunos cigarros y dejando un pedazo de su alma en cada palabra. Fue así como él se convirtió en alguien que dedica su vida a las letras, que lee y escribe, que escribe y lee, así es su vida.
Con su imaginación va hilando palabras sobre una hoja, consumiendo renglón tras renglón, hasta crear páginas llenas de misterio, aventura, romance, magia y terror, nos cautiva a todos con su vida, sus sueños e incluso con sus pesadillas.
Solo necesita papel y pluma o un teclado en estos tiempos modernos , en ocasiones un café para esas noches en las que esta inspirado, donde el tiempo se detiene y la tinta corre.
...
Los escritores, nacen, escriben y mueren para que los lean.
sábado, enero 10, 2009
Una a Una se fueron Marchitando
Afuera nos inundaba un frio infernal, como esos que no sentimos desde aquel año cuando mama hacia chocolate caliente para los tres y todo era feliz. Te acosté en la cama y me adherí a tu pecho. Tenía frio y no estabas a mi lado, no me calentaba tu cuerpo ni me acariciaban tus brazos. Las horas pasaron y vi en ti una sonrisa carente de sentido y calidez. Esa distancia que nos separa hacia más fuerte mi necesidad por tu alma.
Entonces me levante y camine hacia al baño, abrí el grifo y deje que la tina se llenara para poder recostarme. Hace tanto tiempo que no lloraba tanto, quizá desde que ese día que dejaste de hablarme. Mama se había se había ido, y tu dejaste de hablar. No sé si te fuiste tú o me aleje yo. Después de eso no volvimos a vernos.
domingo, febrero 10, 2008
Un soldado y una bruja....

“Todo sucedió en un minuto,” y lo pude comprender mientras moría. Y toda la historia regreso a mi cabeza…
Una legión, moviéndose, siempre moviéndose, nunca para nada bueno. Dicen que soy el mejor soldado del mundo, ¿y eso de qué me sirve? La guerra, incluso la magia misma, acaban con el mundo, consumen su alma. No tendría nada por qué luchar si no fuera por ella, y eso me hace recordar que todo ha valido la pena, toda la guerra, todas las muertes, y toda la magia que se uso para pelear en ella.
Dicen que es una bruja que cambió su corazón por poderes que el mismo diablo perdió, pero quien lo diga no ha visto sus ojos como lo hago yo, no ha visto en ellos su dolor, una bruja sin corazón no podría tener en sus ojos esa nostalgia desconsolada que brota por sus pestañas, los he visto hoy, antes de que llegara la madrugada, grandes y tristes mirando al valle, bañado en un rocío azul y resplandeciente antes de que salga el sol, y conteniendo su dolor.
Antes de la pelea es lo peor, siempre pienso que moriré hoy… Dicen que soy el mejor soldado que el mundo ha visto ¿y eso de que me sirve? Un ejército se encuentra del otro lado también mirando hacia aquí, pensando en lo mismo; y en odio; y en creer tener mejores razones para luchar de las que tengo yo, pero seguramente allí habrá también alguien como yo, preguntándose la razón de por qué tendremos que morir hoy. Hace tanto tiempo que esto empezó que ya no se recuerda la razón, sin embargo la veo a ella ahí, con sus grandes ojos grises mirándome por casualidad a mí, y siento que valió la pena estar aquí.
Se acerca el alba, y pienso que voy a morir, seguramente hoy moriré, siempre pienso en lo mismo y siempre he logrado sobrevivir. Dicen que soy el mejor soldado, dicen muchas cosas sobre mí, y hay 2 mil soldados detrás de mí que las creen, y posiblemente un poco más enfrente mirando hacia aquí creyendo que pelearan contra mí, y una bruja sin corazón.
Se acerca la hora, y se escucha el estruendo, parece un trueno pero son los soldados corriendo, son las armas, son mis propios pasos, mis esperanzas para un mundo mejor y perfecto, soy yo escapando de mí para entregarme al coraje y la pasión; cortar, matar, y ver la sangre sin sentir pena o dolor, ver a los ojos de quien estoy matando sin perderme en su furia, o lastima, y seguir matando. Me hieren… y siento que ese pudo ver sido un buen momento para haber muerto… pero es una herida leve; puedo seguir matando sin ninguna razón. Dicen que soy el mejor soldado que el mundo ha visto, pero soy yo el que ya no tiene un corazón, en cambio ella, ella es la luz del sol, ella puede ser tempestad y tormenta pero también volcán y tierra, ella es amor y dolor, y todavía siente pena… la veo mientras peleo, y pierdo mis ganas de combatir cuando ella me podría estar viendo, bajo mi arma y lo pienso, y me da pena que me viera morir, quizás por protegerla a ella, así que levanto mi arma y me defiendo, porque todavía siento que vale la pena seguir viviendo…
Después de un rato me es tan difícil seguir así, primero porque veo que ella no me necesita para defenderse, y en segundo porque me hirieron de nuevo. El mundo parece moverse tan lento cuando crees que vas a morir, pero sigo aquí, apretando la tierra para no irme, no sé a dónde, sólo no ir… La busco y la encuentro en el mismo trance en el que yo entro cuando peleo, donde tus ojos ya no dicen nada de ti, y después de eso así se quedan para siempre ¿¡POR QUE SE MUEVEN TAN LENTO!? ¿POR QUÉ NO PUEDEN MATARME? No sé quien era pero ya esta muerto, perdió su oportunidad, y me dejó mirando esto, a ella, flotando, explotando e incendiando soldados… pero su gesto está perdido, sus ojos están vacíos, de propósito o sentimiento, ahora no encuentro en ellos eso, ahora son frívolos…
Me atacan y sólo sigo peleando, ataco, me duele la herida pero más me arde la ira, y mato, y quiero matar para que ya no lo tenga que hacer ella, ahora comprendo que tanto tiempo de estar conmigo le ha hecho daño, estar en esta guerra es lo que la ha afectado, porque ella y yo sólo una vez nos vimos ¡Y ESO ES LO QUE ME PROVOCA MÁS CORAGE!.
Fue hace mucho tiempo, en una ciudad con un mar azul y un puerto de madera, la ciudad parecía tan moderna, allí la conocí a ella, mis compañeros la molestaban, y ella no sabía lo bonita que era, nunca lo ha sabido, parecía con tanto miedo, y de ver sabido de lo que es capaz nunca nadie la hubiera querido haber visto. Tiempo después me encontró una anciana, dijo que era su madre, me pidió llevarla, me dijo que ella acabaría la guerra, y creo que era cierto. Estamos en las afueras del castillo del culpable de esta pelea, entre los hombres se le considera como una deidad, antiguo e inmortal con magia tanto como para destruir como para crear, de haber logrado entrar lo hubiera podido matar; todavía puedo entrar, peleo solo, todavía puedo pelear hasta que habrán esas puertas o él salga a pelearme, los guardias en las afueras parecen tan poca cosa, y aun así parece que van ganando, no importa quién gane hoy la batalla, si logro matarlo se acabará la guerra.
Y ahí pasa, ella se ha vuelto loca, incendia a todos los hombres sin encontrar diferencias, ataca a aliados y enemigos, no se da cuenta, me ataca a mí también y ahora desearía que siguiera haciéndolo para que no tuviera que lastimar a nadie más, yo soy inmune a la magia de cualquier tipo por nacimiento, nací en una fecha muy especial bajo unas extravagantes estrellas, en lo que dicen es el centro del mundo aunque no lo parezca, siempre me han dicho que nací con un propósito muy profundo para el destino, pero matar es sólo ser una peste en el mundo.
Trato de llegar a ella, la trato de alcanzar, pero no puedo, quizás ya estoy cansado de todo esto, ¿por qué no puedo? ¿De qué me sirve ser el mejor soldado en el mundo si no puedo detenerla? Mi propia fuerza, mi propia magia si es que alguna vez he tenido alguna, se limita a pelear, si pudiera correr como flota ella con las puntas de los pies sobre la tierra ¿qué le diría? ¿Cómo la haría entrar en razón? ¿Cómo la despertaría? Le daría un beso y le diría que la amo, y nos iríamos de aquí, estoy cansado de tratar de marcar la historia de este mundo, estoy cansado de que seamos nosotros dos los representantes de una época que jamás debió haber ocurrido; harto de lo que dice la gente de mí, y de ella, estoy harto.
Suelto mi arma decidiendo dejar de tratar de marcar un destino, ser cobarde y escapar, pero escapar con ella que es lo que siempre he querido… y lo que yo quiero ya no lo podré ver visto, algo ha caído sobre mí, en mi pecho, es una espada, cayó del cielo, no la vi venir, me dejó enterrado en el suelo y no me ha matado, la lanzó un experto, se supone que debería dejarme sufriendo mucho por mucho tiempo, una muerte lenta y dolorosa, pero no creo que esto sea sufrimiento… no después de todo lo que he visto y hecho, ni después de todo lo que tampoco nunca hice, no, esto no es sufrimiento, tampoco el saber que moriré, no después de imaginarme todos los días la más insignificante de las muertes, un campo de batalla por alguien que también está muerto y no lo sabe, aunque eso es exactamente lo que ha pasado. Ahora sé que ninguna muerte pudo ser insignificante, inclusive me dio gusto, que por lo menos por un instante, me decidí hacer algo por mí mismo.
Y ahora la veo mirándome, parece recuperada porque casi la veo compadecerse. Me parece extraño porque nunca la vi mirando a un soldado, y menos a un soldado muerto, ¿qué estará pensando?, le veo tranquilamente antes de morir sabiendo que es la última oportunidad que tendremos para mirarnos, hasta que algo me hiela la sangre y me hace desear pararme para seguir peleando, está detrás de ella.
Allí está ése hechicero, se acerca a ella, por un campo lleno de muertos que pelearon alguna vez por alguna causa de la que ahora ya no parece quedar nada que valga la pena, sólo ella, y sólo él por detrás acercándose para matarla y ganarla. Y aun sabiendo que al quitar esta arma del pecho moriré en un instante, trato de desenterrarla y pelear, levantarme aunque no puedo, aunque ni siquiera debería poder moverme, pero si alguna vez ha habido alguna magia en mí desearía que pudiera ser la de poder pelear una última vez con una espada enterrada en el pecho, hasta que los veo, y lo comprendo, los dos me miran de manera compasiva, se abrazan de lado y se dan un beso rápido en la boca que me deja dudando que se quieran mucho, o tal vez es el tiempo el que parece ir tan rápido ahora, al menos sé que no va a matarla, así que me quedo en la tierra sufriendo todavía menos por esta espada.
¿Qué fue lo que pasó?, ¿Por qué?, ¿Por qué esto?, ¿Así acabó?, Yo muerto y ella hechizada y esclavizada, yo he visto a ese brujo destruir un ejército entero moviendo una mano, fui el único sobreviviente y de allí vino mi fama como soldado, y un grado que representa más una inspiración que una posición, “el mejor soldado del mundo”. No importa el grado de magia, por alguna voluntad divina soy inmune a ella, y eso nunca me sirvió… lo más que me dejó fue evitarme una muerte rápida, compasiva a la que tengo ahora en comparación, sin haberla conocido, sin saber que será de ella; sin nunca…. Sin haber hablado con ella; dicen también que puedo pelear como ningún soldado nunca lo ha logrado, he sido soldado toda mi vida y ahora me han ganado sólo arrojando una espada al aire… ya ni siquiera sé por qué estoy llorando, lloro quizá porque los veo mirarme… debería alegrarme que la guerra ya acabó, lo único que me preocupa es lo que hará del mundo el que ganó.
Ella, ella sabe, ella lo verá y no yo, pobre porque siempre sufre más el que se queda que el que se va… pero ella no está sufriendo, su compasión parece volverse alegría ¿por qué?… porque ganó.
¿Quien mira así? ¡Quien obtiene lo que siempre quiso! ¿Cómo se puede alegrar de ser esclava y prisionera? Ella fue la que ganó ¡NO ÉL!
Él la mira y no puede hacer nada más, no parece sufrir o gozar, sólo la puede mirar, ella me mira y parece extrañar algo pero también parece sonreír al ganar, la primera vez que la vi no me pareció que sería la única sobreviviente de una guerra ganada, no le hablaba a nadie y siempre parecía asustada; cuando su madre la envió a la guerra siempre llevaba la cara oculta, un día eso pareció dejar de importar, nadie parecía notarlo.
Ése mago no la envió, él también se enamoró, no puede voltear a otra parte, pareciera no poder respirar si no la tiene cerca, ¿qué es la magia de ella? Nos engañó a todos y sólo ella ha ganado esta guerra.
Pareciera entender lo que pienso, se acerca hacia mí, dejando al brujo con cara de desconsuelo, como cachorrito ordenado a esperar en ése lugar, se ve tan joven y perfecto, ventajas de los magos que pueden evitar los defectos humanos; ella por su parte aun cuando nunca se ha considerado bella siempre me ha pareció bonita, una belleza normal, nunca creí que terminar tan enamorado de ella, por sus gestos, por su manera de actuar, y por sus ojos al mirar. No hay nadie más en el mundo como ella, y ahora por primera vez se me aproxima y me besa rápidamente en la frente como si estuviera acostumbrada a hacerlo, no creí que hiciera otra cosa que venir a sacarme la espada y terminar, pero me dice:
-Tú siempre fuiste inmune a la magia, si te hubieras enamorado de mí esta guerra hubiera terminado hace mucho tiempo-
Y ahora lo comprendo, yo en este cuento siempre he sido el malo.
sábado, febrero 02, 2008
Ya No Partiré Nunca Más de tu Lado

-"Me he tragado una cancion" para estar aqui, me perdi entre el diluvio de un dia soleado, Navegando donde la luna resplandecia en el horizonte, pero alfin estoy aqui.
-Cuanto odio ver llover, cuanto amo ver la luna desde aquí-
-Se supone que la luna se ve igual desde cualquier lugar-
-No, es diferente cuando la veo aquí contigo-
-¿Por qué dices que odias ver llover?-
-Porque he pasado mucho tiempo navegando, he viajado mucho para llegar a esta isla contigo, he pasado mucho tiempo cruzando por un océano que parecía infinito para poder verte. Muchas noches, sólo viendo al horizonte, sólo una línea que divide a dos obscuridades diferentes, sólo guiado por la luna, por eso odio ver llover, porque no me dejaba encontrarla, y eso me recuerda todo el tiempo desperdiciado tratando de llegar contigo, me recuerda cuando lloro.-
-Aquí no se puede llorar, ¿entiendes lo fantástico que es este lugar?, podemos hacer lo que queramos, no ahí límites ni restricciones para lo que deseamos, aquí podemos ser lo que siempre anhelamos-
-Pero ahí algo. Recuerdo mirar el océano mientras llovía, pero aquí nunca llueve. Recuerdo el sonido que había. Recuerdo cuando golpeaba el suelo.
Yo adoraba ver llover, pero amé ese sonido al ir contigo, mientras nos cubríamos debajo del mismo paraguas, y decías que me amabas, y me besabas, y que conmigo siempre estarías, yo aprendía a amar el sonido de la lluvia-
-Decías que odias ver cuando llueve-
-Eso es lo que no entiendo, ahí algo que me tiene molesto, ahí algo que recuerdo pero no comprendo. Una tormenta, como la de allá a lo lejos, mientras viajaba en medio del océano. Recuerdo una tormenta, y a la lluvia, y el mar embravecidos -
Nunca ahí tormentas aquí, este lugar es perfecto, ¿acaso no estoy yo aquí?-
-Sí, pero todavía no lo comprendo, ¿por qué viaje tanto tiempo? ¿Qué ha pasado conmigo? ¿Y por qué estás tú aquí?-
-Te lo dije, yo siempre estaré contigo-
-¿Y si fue así entonces por qué emprendí este viaje? ¿Por qué me alejé? ¿No era lo que yo quería? Yo me alejé y no lo entiendo ¿es esto una trampa? Ahora sé por qué me trajiste a este desierto, donde nunca llueve-
-No, no, estás confundido, esa tormenta a lo lejos no es tu juicio, tú estás conmigo, siempre estarás conmigo-
-No, no siempre podrá ser así, tú misma lo dijiste, una vez, mientras seguías conmigo, y después te fuiste. Tú fuiste la que te alejaste y ahora quieres estar conmigo-
-¿Por qué me dices eso, por qué lo quieres recordar? estoy aquí para ti ¿no lo vez? ¿Lo demás qué importa?-
-Pero tú te fuiste de mi lado, yo lo recuerdo pero no lo comprendo; yo me alejaba de ti, y eso es lo que no comprendo. Te dejaba sola, y ahora me arrepiento. Yo no supe aprovechar el tiempo que pasamos juntos, por eso te quería tener sólo a ti en este lugar, ahora lo veo-
Ella parecía muy triste, con las manos cruzadas, y la mirada baja, sólo mirando al suelo, mirando a la luna. Atrás de ella sólo el espacio y su negrura, volteó hacia arriba y miró a la tierra donde se veía una tormenta, se mordió el labio de arriba justo como él recordaba que hacía cuando se encontraba muy preocupada, él recordaba todos sus gestos y caras; él notó en ella un miedo a ser olvidada, y ella no dijo nada.
-Eres muy hermosa, siempre optimista, siempre muy valiente, por eso no me dolió cuando me dejaste, sabía que hacías lo correcto porque yo era el que nunca se acercaba.
Ahora veo lo que me debió ser más importante, ahora sólo tengo tu imagen, un recuerdo desgastado que me ha hecho olvidar que te extraño tanto. Aquí no puedo hacer nada, mas que mirar la luna, y mirar la tierra, y recordarte, y recordar mi final con aquella tormenta. No, estando aquí nada es lo mismo-
-Una vez te dijiste, que si pudieras, entrarías en un sueño donde dejarías la tierra, y te embarcarías de nuevo pero conmigo para estar lejos, y siempre estaríamos juntos en ese sueño, viendo lo infinito que es el océano, y que mirarías a la luna y a las estrellas como nunca lo habías hecho, porque estaría contigo-
-Eso sólo lo podría saber yo, nunca te lo dije… Creo que aquella tormenta en mis recuerdos me ganó, creo que he despertado de un sueño, demasiado hermoso para ser cierto, demasiado placentero para poder estar completo. Ahora ya no quiero seguir más en este sueño, quisiera encontrar una oportunidad de nuevo. Es hora de volver a la tierra, regresar a la tormenta, empezar de nuevo como tú me enseñaste a hacerlo. No te preocupes, ambos lo hemos dicho: “siempre estaré contigo”. Esta vez, trataré de ser digno, empezaré siempre estando a tu lado, y quizás esta vez, me pueda quedar contigo.
domingo, enero 27, 2008
delfines sordos

“Todas aquellas palabras que en su época fueron escritas” no pueden ser oídas por un sordo. Y es que a veces es tan afortunada la vida del sordo, el sordo no escucha sobre sufrimiento ni dolor, no escucha quejas ni decepciones, no le entran en la cabeza los ruidos cotidianos de una sociedad decadente que ensucia las mentes autosugestionándonos sobre pena y agonía por una vida que debería ser sencilla. El sordo no escucha mentiras ni calumnias, no imita a las personas a su alrededor que lo único que harían sería ensuciarle la mente con lamentaciones que, para los que escuchan, se vuelven tan cotidianas.
El sordo no imita esa insatisfacción, no aprende a mentir; no aprende a sufrir ni a llorar por cosas que no son reales. Claro que en su realidad también sufre, y llora por cosas que desea, y cree que “las personas normales” no podrían comprender sus sufrimientos, sin poder entender, a base de de la negatividad que el mundo cotidiano nos crea, que todos sufrimos, seamos, o no, afortunados.
Ya sea, por problemas que cargamos, o por lo qué no tenemos, pero incluso también por aquello que nunca hemos conocido.
Tomemos un ejemplo sencillo: en la vida de un animal todo parece sencillo ¿cierto? ¿será entonces que entre más inteligencia se posea, aumenta el nivel de infelicidad? no podríamos afirmar que un hongo sea 100% feliz, ¿pero qué tal un delfín? con uno de los coeficientes más aproximado al del ser humano, y hábitos de vivir tan alejados ¿Por qué tendría que ser, una criaturita tan juguetona y risueña, infeliz? es decir, nadie los maltrata ni los secuestra, no los obliga a hacer cosas que en su ambiente natural no harían a cambio de comida… de acuerdo, eso ocurre. Pero se les cuida y atiende, después de todo los delfines son criaturas ignorantes sin derechos, además ¿Cómo podrían saber que hacemos algo malo con ellos? ¿Cómo podría notar la gente al verlos que saben cosas, y que extrañan otras? ¿Cómo podría ser que una criaturita tan encantadora tenga el alma tan desquebrajada, que haría (como el esclavo que nunca ha conocido la libertad) cualquier cosa que se les enseñara? ¿Qué tiene de malo que otras personas los molesten? si después de todo nadar con ellos es relajante, y su canto es terapéutico, además, si no tienen conciencia de lo que se les hace (como tampoco la tiene la persona que toda su vida ha recibido ideas de esclavitud) ¿Qué tendría de malo la manera en la que se les trata? ¿Cómo podría un animalito así sospechar eso? ¿Cómo podría una criaturita tan lista ser engañada de esa manera?
¿Cómo se podría saber? después de todo un delfín siempre es feliz, su canto nos lo dice, o eso aparenta, tal vez es lo que queramos creer. Pero no todo es apariencia, tengamos en cuenta que nosotros como especie dominante no tenemos que estar por encima de todo, especialmente en lo que a nivel de felicidad se refiere. Somos la especia que ha aprendido a vivir en medio de los desiertos, fríos y cálidos; que hemos rebasado el límite de la comunicación a más allá de la historia, y que, como semidioses caídos, hemos dicho que dominamos el arte, la técnica y la ciencia, pero aun no hemos aprendido en todo caso, a controlar nuestras propias emociones, nuestra propia verdad, que en base de un universo consistente, no es en sí, más que aparente.
Como especie hemos soñado con vislumbrar una verdad absoluta sobre todas las cosas (incluso las más ridículas) pero como seres lo mejor que podemos hacer es torturarnos a nosotros mismos con cosas que a nadie más le interesan, somos aun bestias, dueños de pasiones que nos carcomen el alma, un problema que se agrava cuando escuchamos siempre de alguien más (con pasiones iguales, o mayores a las nuestras) que nuestro susodicho problema es fácilmente solucionable para alguien más, a quien no le preocupa tanto, y a su vez, se mortifica por cosas que a nosotros no nos interesan. Como una chica que a los 21 años a soñado toda su vida con poder ir y nadar entre delfines, y sufre intensamente porque, a pesar de su juventud, y a causa de la vida pesimista en la que todos inevitablemente estamos sumergidos, cree que nunca podrá hacerlo, y siente envidia por esos seres de aspecto extraño (humanos con discapacidades mentales y de otras clases) quienes entre su vida cotidiana (y como parte de su tratamiento, especialmente el costoso) se ven, no sólo posibilitados, sino motivados y algunas veces incluso obligados, a nadar entre ellos (los delfines)
A lo lago de la historia, la humanidad ha establecido que el sufrimiento es parte integral de la vida, y que sólo podrá ser superado, el día que dejemos de sentir penas; pero los filósofos (como parte aberrante de la humanidad) saben que ese día, sentiremos pena por la pena que hemos perdido, los filósofos saben que la felicidad no es un estado que se alcanza sino un nivel del alma que se adquiere por medio de querer ser feliz, ¿es entonces el delfín el único animal que llegó a ese estado de conciencia? Renunció a su estatus como dominante del planeta por la felicidad de simplemente obtener lo qué quería (ser feliz) sin importar lo que pasara, ateniéndose a que la especie que lo reemplazase notara lo que ellos hicieron… o al menos que no fueran crueles con ellos.
¿Es entonces la felicidad un estado que se alcanza solamente disponiendo del intelecto y no algo que se gana por coincidencia? ¿Es el conocimiento sinónimo de infelicidad? ¿La ignorancia te hará feliz? Si los filósofos de la antigüedad sabían esto ¿Por qué siguieron existiendo filósofos después de ellos? ¿Por que causarse la pena? ¿Por qué sentir nostalgia por extrañar algo?
Pero si la felicidad simplemente se alcanza buscándola ¿por qué existe la felicidad pasajera? ¿Por qué es después de lograr algo que nos sentimos así? La felicidad para muchos es obtener algo (a pesar de que otros se sacrifiquen) como la joven a la que todos sus conocidos le compraron un boleto para nadar con los delfines, sacrificando así gustos, diversiones, y necesidades personales, eso no le importó a ella; ni la molestó, ni la hizo más feliz, su pasión la ciega, la deja creer que es feliz… y eso la vuelve una persona tan desafortunada.
¿Pero si la fortuna lleva a la felicidad por qué es feliz un delfín? Quizás la felicidad sea sólo un concepto que se invento como la eternidad (la cual dura sólo un momento cuando se siente) Quizás la felicidad sea simplemente disfrutar del momento, olvidarte de problemas, sabiduría, y sufrimientos por un momento, quizás la felicidad verdadera sea nadar con los delfines sólo un instante, aunque lo hayas deseado toda tu vida, aunque no sepas lo que te dicen, aunque no los escuches cantar.
Es afortunada la vida del sordo, especialmente del que nació ya con esa (supuesta) imperfección, y especialmente la del que nació en una familia rica, el que recibe apoyo, y en especial la de él que nada hoy; ahí la vio, después de una vida de querer nadar con delfines nadó hoy, sonriendo y disfrutando del momento, quien la viera pensaría que es verdaderamente feliz, como lo son también los delfines.
El sordo la vio y fue feliz, porque encontró una pasión, después de ese día su felicidad murió pero su pasión no se consumió, recordó siempre el día en que la vio, nadando con delfines, un día como hoy pero más hermoso, por siempre el día más hermoso, él no le habló porque ella no le podría contestar, ella no entendería sus señas, ella hablaba y escuchaba, ella no era parte de su grupo, ella no era ni retrasada, ni ciega. Ella nadaba en lo profundo, era de otro mundo.
Su pasión lo segó, lo dejó creer que fue feliz… y para no dejar que esa felicidad muriera, no dejó que esa antigua pasión se consumiera, y eso lo vuelve una persona tan infeliz.
Nunca la escuchó maldecir, nunca la escuchó quejase de los seres extraños que le quitaban la mitad del espacio, la mitad de la piscina, la mitad de su felicidad. De hecho ese día fue malo para ella, los tuvo que soportar, como si ello conllevara a recordar que no todo en el mundo puede ser felicidad, y eso no la dejaba ser feliz.
Ella pudo haber alcanzado la felicidad, él pudo haberse quitado esa imagen que se ha formado de ella, incluso desde el primer instante, y eso hubiera hecho que nunca la extrañara como lo hace, ¿Quién de ellos fue más afortunado ese día? Quizás la fortuna de alguien consiste en saber, o no, como ser feliz, simplemente deseándolo, quizás el más afortunado ese día fue el delfín.
Lo que podemos obtener de aquí es que nadie es feliz, quizás ni la felicidad ni el amor existen y los filósofos han estado desperdiciando sus vidas todo este tiempo, quizás todo sobre las cosas bellas han sido sólo ideas inculcadas en nuestra cabeza. Así es como todos debemos tener en cuenta que lo más inesperado siempre se encuentra, paradójicamente, en el sitio más obvio, eso es para darnos cuenta de que vivimos tan desconectados, y no dejarnos arrastrar por una mentalidad en la que todo es hermoso y daros cuenta, de que todos sufrimos de diferentes modos.
...
¿qué sentido tienen las lecciones constantes cuando pueden dejar de importar?
¿Existirá entonces una felicidad que sea permanente? ¿Hará falta un nuevo término? ¿Nunca nadie se habrá preguntado esto o estaremos perdiendo nuestro tiempo? Preguntas sin sentido para quien su pasión no sea la de filosofar, la respuesta es sencilla si no te dejas cautivar. ¿Acaso no es el amor un tipo de felicidad? ¿Acaso el amor es restrictivo? ¿Acaso el amor es fácil de conservar? Entre más escaso más eterno, parece acoplase y contradecir todo al mismo tiempo, parece ser lo que no es, no es pasión, no es deseo, no es sufrimiento; es una palabra que no se sabe usar, se confunde con feliz.
Les dejo sólo con más preguntas ¿por que no dejamos que el ser feliz nos apasione? ¿Por qué no amar la vida aunque otros la hagan ver tan mediocre?
Cosas maravillosas ocurren todo el tiempo a nuestro alrededor, pero vivimos en una idiosincrasia tal, que nos cuenta mucho trabajo creerlas. En un mundo sin expectativas, cómo podríamos creer que alguien que vio más hermoso al mundo, al menos por unos minutos, podría hacer mejor su vida.
domingo, enero 20, 2008
noches de invierno

"Se truncó la noche en áspera y feliz, en oscura y con destellos (yo creo que por las farolas)." Esta noche he vuelto a soñar con ella... está empezando a hacer frío, y el frío me la recuerda.
No sé por qué volví a soñar eso, hace mucho tiempo que no lo hacía y creía que ya la había olvidado, me han pasado muchas cosas como para ya haberla olvidado, pero despierto y me doy cuenta que caigo en la misma nostalgia que tuve el año pasado.
Es extraño pero sigo teniendo estos sueños de ella, sueños que sólo tengo cuando el frío se mete entre las sabanas y me despierta, en el único momento del día que recuerdo esos sueños, durante el resto del día no pienso en ellos, pero algo pasa cuando vuelvo a dormir y estoy tibio en mi cama que recuerdo algo de ella, no es su sensación, es más su olor, no sé por qué el olor del invierno me la trae de vuelta, un olor que me provoca un sentimiento de estar cerca.
Hay un momento que, en el frío invernal de la noche, entre sueños y recuerdos, crea imágenes en mi cabeza, donde se recuerdan cosas que nunca se vivimos, siempre en invierno. No sé por qué es diferente, pero hay algo en el aire que me hace pensar en ella, aun si sólo son ocurrencias que nunca pasaron y por las noches algunas veces he despertando riendo, por cosas como el sueño en que una noche hace años nos atraparon besándonos nuestros padres, y en lugar de regañarnos después ellos nos abrazan y besan porque son las doce y así es la fiesta en año nuevo. Lo recuerdo y me da risa; y mucha vergüenza; y me da algo de gusto que esas cosas nunca pasaron, pero lo curioso es como estas fechas me la recuerdan, aun si el resto del año no pienso en ella.
Hay sólo un momento del día en que todo parece alinearse y pareciera que sigo pensando en ella, y es cuando el frío de la mañana me despierta, y es sólo el momento entre que siento ese frío sacándome de la realidad de mis sueños o esperanzas de mis anhelos. Es en el instante en que creo que volví a dormir de nuevo, que me doy cuenta que estaba soñando con ella. Pero hay algo que me la recuerda aunque ya no la extrañe, aunque ya no sienta nada, y esa confusión se me aclara cuando despierto en la mañana y trato de salir de la cama sin pensar en el frío que me cala hasta mis adentros, mientras sin querer pienso en un extraño sueño que tuve y que casi no recuerdo para no sentir el frío, hasta que se me olvida de nuevo sin querer después de tomar mi café y ya no vuelvo a recordarlo hasta que quizás por la noche me de frío de nuevo. Y por las tardes, días, o mañanas; mientras camino y me pega el viento de frente, siento algo de eso de nuevo, y ya no lo vuelvo a olvidar aun si ya no pienso en eso, porque de todas formas vuelvo a recordarlo de nuevo sin quererlo.
No todo han sido sueños graciosos o que me gustaría recordar, muchos han sido obscuros y aunque sin maldad me he soñado corriendo bajo la luna en cuatro patas sintiendo el aire frío del invierno, como tratando de escapar de algo que no puedo recordar, y quizás esos sueños no tienen que ver con eso si no fuera porque estoy corriendo justo por la calle en que vive ella, la misma que tomaba para ir a verla. Pero estoy corriendo de vuelta, como no dejando que me vea, desesperado sin importarme que vaya corriendo como un lobo gruñente, porque es demasiado noche y no hay quien me vea. Aun así corro buscando cubrirme en las sombras, por si algún testigo sumergido en la noche pudiera haber estado observándome en este estado deformado; corriendo lo más rápido que puedo, como escapando de fantasmas evito las luces para que no me vean, tomando vueltas aun si mis patas no me responden por la velocidad a la que voy, y el frío nocturno me entume el cuerpo, y no puedo maniobrar como quisiera, y me invade una desesperación por no poderme controlar como quisiera. Y es en ese momento, que al estar corriendo, el viento jala mi pelo y haciendo más lento mi pasó ya no puedo sentir más el frío, y aunque conozco bien esa calle siento que me encuentro perdido entre un laberinto de sombras, y que entre más corro más me ahogan, y las sombras parecen cada vez más confusas, y me pierdo, y ya no siento más qué me gustaría poder volver a encontrar el camino, y volver con ella, y tengo que salir corriendo, y es en ese momento que el frío entre mis cobijas me despierta.
Son extraños esos sueños, porque me siento como un ladrón, pero yo nunca tomé nada de ella, simplemente hay algo en el olor de la tierra fría que me la recuerda, una sensación en el agua helada que la evoca, y un sentimiento en el viento fresco que pareciera decir su nombre, y me gustaría saber por qué, ya que me gustaría saber si todavía tengo alguna necesidad de pensar en ella.
Al principio, antes de que saliéramos, ya tenía sueños sobre ella que me parecían proféticos, y que en aquel tiempo me parecían románticos. Yo siempre he soñado romanticismo sobre ella aunque no lo crea, y no sólo por besos, o correr como lobo bajo el viento frío y la luna, sino por otros sueños parecidos que he tenido en época de frío, sueños en los que la veo para saber que ella es libre, y siento un consuelo, y una paz interna, y eso a veces me asusta. Cómo el sueño sobre la graduación que nunca tuve por no haber querido ir solo sin ella, en donde la veo y por alguna razón estoy allí ayudándole con los preparativos, poniendo líneas de flores enroscadas en gruesos pilares con difuminaciones rosas al lado de unas amplias escaleras, coronando un salón de baile color marfil donde sólo existen pilares que no sostienen nada, y las paredes son un cielo estrellado. No sé a dónde llevan esas escaleras pero la verdad no me interesa, porque la miro a ella, y sólo trato de ayudarla con eso lo más que puedo, mientras la música está tocando y todo mundo está bailando una música lenta, y me gustaría decirle que quiero bailar con ella, pero no le pido nada, sólo hablamos, y los dos decimos no tener pareja y al final ella acepta bailar una pieza conmigo, y despierto, porque el frío no me deja seguir dormido.
Y a veces sólo me quedo pensando sobre lo mismo, fingiendo que duermo hasta que llega la hora de despertar, y sigo pensando en eso que era un sentimiento de soledad apaciguada en el sueño mientras la abrazo y bailamos, mientras la respiro y al frío junto con ella, y siento que aun siento su aliento o tal vez es sólo el recuerdo, mientras me olvido del frío, mientras despierto y ya no pienso en eso por el resto del día, hasta que siento el frío de nuevo.
A veces siento algo de curiosidad por ella, me pregunto cómo estará o cómo le habrá ido, pero la duda no me dura mucho, no vive muy lejos de aquí así que no es verdaderamente un secreto cómo ha sido su vida para mí, en ocasiones muy fugaces me la encuentro y nos saludamos más por cortesía pienso yo, pero definitivamente no porque nos extrañemos, y la veo preocupada, como esperando que no le diga nada más que ¿Cómo has estado?, y es que ni siquiera tenemos nada que contarnos, vivimos muy cerca y prácticamente sabemos todo lo importante el uno del otro cómo para tener que preocuparnos por lo qué nos preguntamos, si es que todavía nos preguntamos algo el uno del otro.
En muchos sueños la veo teniéndome miedo, por alguna extraña razón que yo no comprendo, como en el que trato de hablarle y ella me mira como queriendo escaparse pero decide quedarse y saludarme como pensando que me debe algo, pero me mira con miedo y aun así se me queda mirando como arrepentida, sabiendo que le diré algo que no quiero saber, en la realidad también creo que no quiere estar cerca de mí, como si me mirara como a un monstruo cuando yo sólo desearía mostrarle algo de amistad, pero ya ni siquiera me siento mal por ella, ¿Cómo podría sentirme mal por alguien a quien ya no veo? Aunque tenga sueños con ella, y haya ocasiones en que riendo recuerdo cosas sobre ella, porque sé que está casada con otro desde hace mucho tiempo, y porque no tengo ninguna razón para visitarla.
Aun así tengo este sentimiento cada año desde hace mucho tiempo, cada que se acerca el invierno, no sé si es el olor en el viento, o el frío lo que en verdad me la recuerda. Pero por alguna razón estos días termino pensando en ella, y sólo me gustaría topármela en la calle, sonreírle, me gustaría ir a su casa y pedirle a su familia permiso para salir un rato con ella como cuando éramos novios, si no fuera porque ahora es ella la mamá de los niños; y asegurarme de que está tan felizmente casada. Me gustaría ir por lo menos con ella y decirle que yo también soy muy feliz, sólo para que no se preocupe por mí, y no piense que me quedó debiendo algo, o me diga si yo le quedé debiendo algo a ella.
Aun así tengo estos sueños, en que la encuentro mientras por las noches voy corriendo como un lobo pensando en ella, y ella al verme no siente más que terror, son muy curiosos esos sueños en los que me pierdo, porque recuerdo esconderme en la escuela que estudiamos, y es muy noche y no puedo ver nada, pero yo la puedo oler a ella y se donde esta, y yo soy el que no tiene pareja y ella lo sabe, y al encontrarme me mira preocupada como esperando que no le hable sobre algo, en esos sueños soy yo el que no está casado, y no tengo a Anabel que siempre se levanta más temprano preparando café, levantando el frío. Y me deja soñando sobre cosas que nunca pasaron.
Recuerdo esa víspera de navidad cuando aun no éramos novios y salimos a pasear, ninguno de los dos pidió permiso, sólo salimos a pasear en el frío, no importaba mucho, vivimos cerca y sólo salimos a platicar, recuerdo que esa noche le dije lo que sentía por ella quizás animado por el del tiempo, y ya ni sabía lo que sentía de lo entumido que me tenía el frío, recuerdo haber perdido algo ese día del miedo que sentía, ella me entendió aquel día, y recuerdo que si no la besé, fue porque me dolía la garganta y no la quería contagiar, y en ese momento nuestras familias nos hablaron para ir a cenar, después de eso fuimos felices un tiempo hasta antes de acabar la escuela, o quizás un poco antes, no recuerdo bien el momento que nos separamos, creo que nunca estuvimos juntos en realidad, sólo fue algún tipo de romance invernal.
Ahora cada invierno la espero, no a ella, sino a las noches frías , en la que salgo con cualquier pretexto, o sin que mi familia se entere, para poder ir a pasear; en el frío cerca de su casa pero sin entrar; viendo las luces de su cuarto, para entrar en su casa y poner algún regalo debajo de su almohada, y luego salir corriendo, corriendo sólo un par de calles hasta mi casa nada más, corriendo lo más rápido que puedo aunque el ruido de mi abrigo me parezca infernal porque me podría delatar, y el frío no me deja correr sin tropezar. Y aunque alguna poca gente me vea, no importa porque corro entre la oscuridad, sólo siguiendo el brillo de la luna que en ese día siempre me parece guiar, entrar y apagar, besar a mi esposa que quiero tanto y quitarme el frío que ya no quiero soñar más.
viernes, enero 11, 2008
perfumes rotos

Pasaron varios días hasta que alguien cayó en la cuenta de que los sueños habían desaparecido Era ya de noche, era una de esas noches curiosas y tranquilas donde todo parece más apacible y quieto de lo que suele serlo, era una noche con cierta esencia en el aire que invitaba a pensar en viejos recuerdos, y a romper con el forzoso habito de todos los días, que ahora termina haciéndote caminar por una noche cualquiera, haciéndote seguir aquel aroma de una nostalgia que podría ser pasajera si no fuera porque es muy tarde para regresar a la rutina diaria que debió darse ya por terminada, y sabes que es demasiado noche ya para que importe y comprendes que no es la luna llena, ni el hecho de resignarse a perderte parte del siguiente día cualquiera lo que te tiene yendo por un camino del que aun no vislumbras ningún futuro, pero que por lo único que entiendes, terminará dándote algo que has buscado por mucho tiempo, un alivio.
Era una noche de esas con un viento frío pero de esas en las que sientes que no necesitas un abrigo, de esas obscuras y tenebrosas que te darían miedo si no fuera por que ese camino te hace sentir vivo, y ésa noche prefieres caminar entre las sombras, una de ésas noches que parecen tan viejas en tus recuerdos que al tratar de buscarlas de nuevo de pronto recuerdas nunca haber vivido, has caminado cien veces por el mismo rumbo pero es la primera vez que te encuentras solo en ésta calle, y puedes llegar a creer que te encuentras solo en el mundo.
Una noche perfecta para ajustar cuentas, en las que parece que nada importa y que todo se renueva, una noche que podría haber sido muy esperada por muchos, y tan insignificante para tantos, pero que después de todo es perfecta como cualquier otro final para el día en un sitio cualquiera, un día que en algún lado tuvo que haber estado lleno de desilusiones o sueños, pero que aquí, ésta noche, terminó oliendo a tierra, y dulce de flores, terminó oliendo a eso que te trae tantos recuerdos de cuando eras niño, recuerdos que no recuerdas nunca haber vivido mas que por el aroma de una época que nunca has comprendido, recuerdos en la época de los sueños, de las añoranzas y miedos viejos de antaño en los que ya no has creído, pero que regresan porque más que acabar tú con tu pasado éste es, el que ésta noche te a consumido.
De noche por el frío sin saber nada más que el camino es como te encuentras con esos lugares en que recuerdas pero en los que ya no piensas, mas que por un aroma y es ahí cuando reflexionas, en lo que pudo haber sido, y niegas lo que es, y esperas encontrar una respuesta para lo que será aunque no te lo has preguntado.
Caminando por la noche es la forma en la que encuentras esos sitios a los que nunca pensabas regresar aun cuando ya has sido parte de ellos, caminar por la noche es un estado natural del alma, sin miedos, ni esperanzas, y en el que no te preocupas hasta llegar a tu destino, una casa común que por pura suerte sigue alumbrada pero en la que sabes no encontraras nada más importante de lo que podrías encontrar en una de sus ventanas, la busca y la encuentra como quien nunca la ha perdido, y empiezas a dudar de su buena suerte si es que alguna vez la ha poseído al encontrarla iluminada, y en ese momento se convence, de que buena o mala, la suerte nunca ha existido.
Y en lugar de preguntar ¿por qué sigues despierta?, sólo dice –Hey ¿cómo has estado?-
Adentro del cuarto la primera reacción de ella es asustarse, y como quien ve a un gato maullando corriendo de la oscuridad salta sorprendida, pero es el mismo momento del brinco lo que le toma para reconocer la voz y caer de nuevo convencida de la visita inexplicable que la viene a saludar.
-¿te asusté?-
-¡no!, es sólo… que no esperaba verte-
Él suspira y después le sigue diciendo desde la ventana –síiii, en realidad yo tampoco sé lo que hago aquí… simplemente, mientras regresaba a casa, no quise entrar, no quise…- dijo sin poder terminar de decir y levantando las manos con un gesto de desesperación.
-y te decidiste a verme-
-no, en realidad fue algo qué pasó sin que lo llegara a pensar, simplemente… Voy caminando y te encuentro entre mis recuerdos, y sin darme cuenta regreso aun sabiendo que no tengo nada a que regresar… yo sólo, venia pensando en muchas cosas del pasado, recuerdos de cuando era niño y esas cosas, ¿sabes a lo que me refiero? A aromas de perfumes y galletas, y otras cosas que he querido y que ya no recuerdo… pero al menos a ti puedo verte todavía…-
Ella sólo hizo un ruido con la garganta, desde adentro del cuarto, mientras hacía un gesto de lástima, o de tristeza, era difícil saber lo que significaba, se sentó en su cama y golpeándola lo invitó a pasar y sentarse, él dijo no moviendo la cabeza.
Ella dio un recóndito suspiro y desde una parte intima de su alma le dice –lo lamento, nunca quise que estuvieras~-
-No quiero oír que lo lamentas, nunca quiero que pienses que tomaste una mala decisión por lo que hiciste, tú estás con quien amas ¿no?, no quiero que estés triste por mí, tú puedes elegir a quien quieras, lo que quiero es que seas feliz-
-pero tú. Yo sé… no quise que te sintieras mal, que te sintieras solo, sé que es en realidad importante para ti ser parte de alguien más, y no sé como te puedo ayudar, traté pero ahora~-
-presentarme a tus amigas no me va a ayudar- interrumpió él –nadie es como tú, nunca voy a volver a encontrar a alguien parecida a ti, nunca te voy a poder reemplazar-
Guardan silencio en su lugar hasta que ella encuentra que decir –tú fuiste muy importante para mí, conociéndote me di cuenta de lo que quería, de lo que ¡yo!... Me enamoré, pero no fue de ti… y fue difícil para mí, pero encontré lo que siempre quise, y entre lo que siempre quise no fue dejarte a ti con miedo de de volver a amar-
-no-
-¡SÏ!-
-El tiempo transforma el amor en casi nada-
-¿Pero cuando será eso? ¿Cuánto tiempo tiene que pasar?, yo sigo lamentando lo que te hice no sólo por lo que nos pasó, también porque veo que no lo puedes superar… y no se como te puedo ayudar…-
-¿de vez en cuando te acuerdas de mí?-
-¿qué?-
-¿me has recordado alguna vez?, ¿sin sentir lástima?-
-hmm…-
-¿así que te hago sentir mal?, entonces ya no quiero ser inocente-
-¿inocente?-
-síii, jugaré a la victima para que te puedas sentir mejor, seguramente habrá un día en el que puedas decir que no sientas lástima de mí así-
-hmm… lo lamento-
-Ya no es suficiente lamentar, me estoy empezando a sentir mal, ¡me dejaste!-
-¡basta!, ¿es broma o qué? -
-¿basta con qué? Me hizo mucho daño no enojarme contigo-
-… ¿en serio?-
-¿es lo que querías escuchar no?-
-… dime la verdad… ¿cómo has estado?-
Él suspiró hondo tratando de inspeccionarse para poder contestar, pero desde afuera en el frío, sólo pudo sentir el aroma de su cuarto -de repente ahí algo que me tiene muy confundido, me he sentido últimamente como muy vívido, aunque no han pasado cosas buenas o demasiado importantes en mi vida… al menos así lo quiero creer para no perder el sentimiento de que tenía algo bueno antes de éste día, o antes de ayer, o antes de lo que pasó, antes de venir a éste lugar de nuevo sin ninguna razón a la que pueda culpar mas que una nostalgia que me hizo desear salir a pasear, sólo caminar, para tratar de recuperar recuerdos, no de ti, no sólo de ti, sino de mi madre y de mi padre, y de mis hermanos en mi infancia, y nunca perder la sensación de que he tenido mejor… algo bueno, recuperar algo de lo que he perdido para aferrarme a eso hasta el final, no sólo de ti sabes, sino de todo lo que ya no estará-
La puerta del cuarto suena y la voz de alguien del otro lado pregunta algo que él no puede escuchar claramente, pero a lo que ella responde –ES DANIEL-
La puerta se abre y la madre de ella entra con una cara angustiada y después su padre también preocupado, ambos se acercan a la ventana y le dan un abrazo y sus condolencias, después los dos hermanitos de ella al pasar por la puerta, al mirar la escena, también entran y repiten de manera menos mecánica y más sincera lo que estuvieron haciendo ya toda la tarde, no dicen nada, sólo lo abrazan y los dejan, ella se levanta de la cama y apaga la luz de su habitación, se acuesta en la cama, y le dice a él todavía estando afuera –en la tarde no tuvimos mucho tiempo para platicar-
-había muchos socios con los que tuve que hablar… era un momento en el que no me podrían rechazar para seguir en el negocio, es lo que mi familia hubiera querido, fue el negocio de sus vidas, pero te agradezco haber ido al funeral, fue muy importante para mí verlos a todos ustedes, en serio. Gracias-
-de n…- ella no pudo terminar de decir “de nada” -soy tu amiga, cualquier cosa que necesites estaré allí, te lo prometí, siempre estaré para ti-
-sí, creo que cuando lo dijiste… me pareció que era por lástima… ¿fue por lástima que dijiste eso?-
-¡No!, eres mi amigo y siempre podrás~-
-sí, sí, sí, sí, sí; siempre podré contar contigo, ya lo sé…-
-¿cómo te sientes?-
-¿Cómo te sentirías tú si perdieras a toda tu familia?-
-…-
-Perdón, no quisiera que te imaginaras algo así… y si pudieras me gustaría decirte que no te sientas tan mal, me gustaría decirte que conmigo siempre podrás contar y todo eso que me dices tú, quizás tengas razón, no tengo razones para sentirme tan mal, si tú fueras la que estuviera en mi condición no me gustaría que sintieras lo que yo siento, en realidad creo que no estoy tan mal. Podré hacer muchas cosas buenas con la herencia de mi familia, como tú dijiste, “coleccionar dinero es patético”, en realidad no creo que nadie necesite tanto dinero para tenerlo guardado, seguro podré ayudar en muchas causas… además ahora soy casi dueño de la agencia… tengo muchas cosas de que ocuparme…. En realidad creo que me espera mucho trabajo ahora, algo en que mantenerme ocupado… algo en que ocuparme… para no preocuparme, para no sentirme triste, para no sentir que esto de adentro sale y me ahoga, porque después que me dejaste, hay algo adentro de mí que me sofoca. Creo que me hizo mucho daño no enojarme contigo, y lo que quizás creía nostalgia era en realidad un coraje enterrado adentro en el alma, y no he llegado aquí sólo por perderme caminando, sino porque quisiera mostrarte algo, quizás que estoy bien, quizás no quiero que te preocupes por mí, aunque ahora creo que lo he venido buscando es… No sé… quisiera mostrarte un poco de desden por tu recuerdo en mi alma, decirte que no soy feliz, que desde hace mucho tiempo quisiera llorar por ti y que no puedo, porque siempre te encuentro diciéndome que todo estará bien y que sigues siendo mi amiga; y ahora eso ya no me deja llorar ni siquiera por ellos, aun cuando de ti ya sólo tengo un recuerdo… quisiera darme cuenta de que no todo tiene que ser bueno, y llorar un poco… por los recuerdos.
No todos los finales tienen que ser buenos, ésas cosas que con arrogancia se dicen de que siempre todo estará bien, o de que las cosas no siempre podrán estar mal, son dichas sin saber, quizás alguien tan positiva como tú no me pueda comprender… pero eras tú quien lo debería de saber, el amor no siempre lo puede todo, y un recuerdo nunca es suficiente, nunca un sueño será mejor que un aliento, nunca dejar de llorar será mejor que decir que nada va mal, somos humanos y tenemos que aprovechar esa capacidad… me estoy dando cuenta de muchas cosas,,, sobre los recuerdos y promesas,,, ¿y sabes qué?, te libero, te libero de tantas promesas dramatizadas que te sentiste obligada a realizar, ahora me doy cuenta de que si todavía algunas veces de mí todavía te acuerdas, no te deberías sentir obligada a exagerar por unas palabras que en algún tiempo te pareció correcto pronunciar, la verdad es que te deberia olvidar también a ti, aprovechar éste sentimiento de vacío para empezar una nueva vida y dejarte hacer la tuya sin que tengas que cargar con un fantasma como yo. Si voy a encontrar a alguien debe ser alguien que te deba reemplazar, necesito encontrar a alguien totalmente diferente a ti, ¿o sabes que?, eso ni siquiera deberia importar, porque si te libero y te dejo hacer tu vida, eso ya no deberia importar, si se parece a ti o si me hace sentir como lo hacías tú, o mejor, o de modo diferente pero me haga sentir bien, para poder ser feliz, sin tener que pensar en alguien que para mí es ahora otro fantasma… y poder ser feliz, y así alguna vez te acordaras de quien fui y dejarás de sentir pena por mí-
Él se va en la oscuridad entre la que ya no pudo notar si ella estaba dormida.